viernes, 5 de agosto de 2011

Nihilismo

        Proviene del latín nihil que significa nada. Fenómeno que surge en el siglo XIX a partir de los trabajos de diferentes autores entre los más conocidos Soren Kierkegaard, Friedrich Nietzche y Martin Heidegger, cada uno con distintas interpretaciones pero todos sobre la vida y su falta de significado en la posmodernidad.
El nihilismo niega toda creencia ya sea social, política o religiosa. Duda de todo aquello que no se puede comprobar empíricamente, por lo tanto el no  cree en que los valores sean reales.
Sostiene que nada puede ser conocido, entendido sabido, ya que la vida no tiene algún sentido o significado que descifrar. No hay ningún objetivo o estructura en el mundo más que el que nosotros le damos.
Esto se reduce a la negación de la posibilidad de conocimiento y verdad.
Nihilismo existencial
Niega todos los supuestos sentidos que tiene la vida, plantea que la vida carece de un significado, objetivo, o propósito. Busca deshacerse de una existencia basada en cosas inexistentes, cosas ajenas a la vida que le dan sentido y propósito.
Nihilismo político
Movimiento revolucionario que sucede en Rusia en 1860 marcado por la valoración que dan los nihilistas a la independencia del individuo y la oposición en contra del Estado Ruso. Nihilismo como la negación de todo fin y por lo tanto de toda autoridad.
Se le compara con el anarquismo político debido al rechazo de la autoridad del hombre sobre el hombre y del gobierno siendo el nihilismo un movimiento cultural contestatario que se opone a la existencia de una finalidad superior.
Sin embargo, existen diferencias:
El Nihilismo es un punto de vista filosófico que observa el estado de una sociedad para basarse en ella y trabajar así sus ideales, mientras que el anarquismo es un movimiento que sienta sus bases en una ideología que propone una conducta social.
Reducción de todo racionalismo a un nihilismo
         El término nihilismo fue popularizado por Turgenev y Jacobi quien lo introduce al campo de la filosofía por primera vez en una carta que envió a Fichte. Él usó el término para caracterizar la filosofía de Kant del racionalismo con el fin de demostrar que todo racionalismo se reduce al nihilismo.
El racionalismo surge en Francia en el siglo XVII formulado por Descartes como el sistema de pensamiento que confía
totalmente en el poder de la razón para adquirir el conocimiento.
Para Jacobi es imposible que la razón pase del concepto al ser, ya que solo puede pensar esencias haciendo que el objeto se vuelva una representación de estas. Esto causa, según Jacobi que el racionalismo se convierta en un nihilismo.
Nihilismo según Heidegger
         Heidegger define el nihilismo como el estado cuando no queda nada del ser en sí. Sostiene un proceso de la consciencia en tres momentos:
1. Negación de los valores vigentes
2. Reflexión de la razón
3. Nueva valoración
         Con la revolución científica se entiende que solamente lo tangible y lo mesurable es verdadero, por lo que sucede “la muerte de Dios”, la ciencia lo ha matado. Si Dios no es tangible y no se puede medir, no es real. Esto da seguimiento según el nihilismo a la muerte de los valores, la razón reflexiona sobre esta destrucción y como consecuencia el hombre se descubre responsable de ella, ya que él ha creado la ciencia, dando paso a la intuición de la voluntad y abriéndose camino a nuevos valores
Nihilismo según Nietzsche
         Presenta el nihilismo como decadencia vital poniendo como ejemplo una sociedad que cree en la existencia de una realidad absoluta. La religión cristiana tiene una figura suprema (Dios), y una filosofía que es el mundo ideal y racional, rechazando la realidad de la vida que se ofrece a los sentidos.
Nietzsche utiliza dos significaciones para el nihilismo: Nihilismo activo y nihilismo pasivo.
El primero nos dice que la filosofía es nihilista, muestra los valores dominantes como nada y propone su sustitución por otros.
El segundo como consecuencia de “la muerte de Dios”, algo exterior a la vida le brinda sentido. El nihilista pasivo no cree en valores ya que si Dios que es el fundamento de todo valor no existe, dicho valor es incapaz de existir.
Sin embargo, también sería nihilista el que considere que todo está permitido porque Dios no existe, el que pierda fe en la vida considerando que solo tiene fundamento en Dios, ya que algo ajeno a la vida y que no existe le estaría brindando sentido.
Ambos coinciden en la negación de que algo externo de significado a la vida y sea el fundamento de los valores inscritos en ella. Ser nihilista es creer en nada, un ejemplo de esto es que el nihilista muere y solamente muere, no espera una vida eterna como los cristianos más allá de la muerte.
El nihilista le da el sentido, el orden y la estructura que quiera a su existencia, no se preocupa por reglas o figuras supremas que propongan una finalidad a seguir, o por valores que puedan parecer moralmente correctos. No encuentra verdad o conocimiento real en la vida fundada por un ser no tangible e imposible de medir.
Dios muere y con él muere todo lo que pretendía fundar, el valor, el bien, el ser, la verdad, por lo tanto no queda nada.

Bibliografía
El fin de la modernidad, Gianni Vatimo
Historia de la Filosofía, José Miguel Ibáñez

Despues Del Fin Del Arte, Moderno Posmoderno y Contemporáneo, Arthur C. Danto










Deconstructivismo

El pensamiento deconstructivista empieza como una escuela de arquitectura a finales de la década de 1980, específicamente en 1988 con la inauguración de la Exposición “Arquitectura Deconstructivista”  llevada a cabo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. El concepto es proveniente de la filosofía y es desarrollado en un principio por Jacques Derrida.
El Deconstructivismo recibe las influencias de Martin Heidegger quien emplea el término destruktion en su libro Ser y Tiempo, término que es traducido por Derrida como deconstrucción y no destrucción debido a que no significa la reducción a la nada, sino la desconformación de un algo, descomponer un objeto para obtener su esencia.
Esta corriente no quiso verse como estilo sino como ideología, un pensamiento que en la arquitectura al principio aparece como consecuencia del constructivismo ruso  el cual pretendía dar origen a formas no puras a partir de las formas puras, movimiento del cual retoma cierta inspiración formal.
Movimiento que nace como reacción y oposición hacia la racionalidad ordenada que existe en la arquitectura del modernismo y posmodernismo. Los deconstructivistas confrontaron la historia de la arquitectura mostrando un deseo de dislocar y desensamblar la arquitectura, al contrario de los posmodernistas que pretendían retomar  las referencias históricas que el modernismo rechazaba.
El deconstructivismo intenta sacar la arquitectura de las condiciones que proponía el modernismo tales como, “la forma sigue la función”, la pureza de las formas y materiales y la expresión de la estructura.
La principal característica del Deconstructivismo es la fragmentación del diseño, sin embargo, no se trata de una simple fragmentación que se entendería como decoración, se trata de una desviación y reorganización en la geometría de la arquitectura, logrando que la forma se produzca nuevamente, creando al mismo tiempo un nuevo orden, se podría decir un caos controlado. No solo se manifiesta en la estética exterior sino que altera al mismo tiempo la estructura interior.
La arquitectura deconstructivista abandona lo lineal en sus estructuras, propone el rompimiento, la dislocación y descomposición de la estructura hasta lograr un cierto caos. Utiliza la transformación o distorsión de la geometría pura para crear el surgimiento de nuevas geometrías no puras.
El deconstructivismo es una metáfora arquitectónica que define la construcción dislocada de estructuras y es capaz de concebir la idea de construcción.
Relacionando el deconstructivismo con sus bases en la deconstrucción, Jacques Derrida plantea que en un texto se pueden descubrir las significaciones que presenta al descomponer la estructura del lenguaje inscrita en el. Al igual que en la arquitectura se requiere de un nuevo orden u organización de las formas para el descubrimiento de algo más, de una nueva forma. La deconstrucción abandona la posibilidad de denotación, así como en los textos literarios se necesita de esta descomposición en la sintaxis para llegar a entender la idea oculta en el texto.
La deconstrucción se relaciona con la escritura debido a la idea de un camino a seguir para el entendimiento de un concepto expresado, senda que va inscribiendo sus rastros sin saber a donde llevara.
El método de la deconstrucción es criticado o juzgado debido a su estilo opaco que propone interpretar con una visión nueva, sin embargo no debe ser visto como una filosofía, sino, como una estrategia de lectura que requiere de un análisis no lineal para encontrar  la idea expresada, el concepto, la esencia.
Al igual que en la arquitectura en la que tal vez no se vea apreciada su belleza debido a la necesidad de analizarla de una manera más profunda para entenderla por completo, debemos romper los esquemas y estructuras y llevar a cabo un método de pensamiento mayor y más complejo, llegando así a la correcta interpretación de un elemento en este caso arquitectónico.
Bibliografía


El Fin De La Modernidad,Hermeneutica Y Nihilismo, Gianni Vatimo













martes, 14 de junio de 2011

Modernidad

La modernidad nace más como un estilo que como una etapa ubicada en un momento cronológico, es un proceso histórico y resultado del transcurso de muchos siglos y hechos que influyen en la sociedad, la economía y la política a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Se ve influenciada por los cambios que produjo la revolución industrial iniciada con la mecanización de la industria textil y el desarrollo en la producción del hierro; que así mismo, constituyó el centro de la economía y conformó una nueva forma de ver el trabajo.
Este desarrollo industrial de la época contribuyó en la creación del clasismo, la clase alta o burguesía contaba con mejores condiciones económicas, eran empresarios y tenían propiedades mientras que la clase media baja y baja conformaba la clase de obreros dedicados a la mano de obra industrial.
Al mismo tiempo la Primera Guerra Mundial se encuentra en su apogeo en el año 1917 creando situaciones de caos, guerra, crisis, decadencia y estancamiento en todos los aspectos de la época, situación que se ve reflejada en la arquitectura de las ciudades, ya que su desarrollo arquitectónico definía el estado económico del lugar, de manera que a mayor cantidad de construcciones, mayores y mejores condiciones poseía la ciudad.
Esta época presenta elementos que muestran continuidad como el tomar en cuenta lo funcional de lo antiguo en edificaciones modernas, pero al mismo tiempo presenta elementos de ruptura tanto histórica como arquitectónicamente.
Históricamente se presenta como un movimiento o etapa que logra expandirse globalmente a nivel mundial tomando la razón como el fundamento de su existir y de la vida.
El hombre a través de la razón es capaz de progresar, dicha idea desencadena un pensamiento más liberal que lleva a la sociedad hacia un individualismo, que desliga la sociedad del pensamiento o idealismo grupal y la lleva a la construcción del “yo propio”.
De la mano de este pensamiento surge la revolución científica y tecnológica del momento, dando paso a la técnica que se convertirá en un rival del trabajo debido a la suplantación que se pueda dar de la mano de obra con la robotización.
Arquitectónicamente se propone la ruptura de lo tradicional en cuanto a la configuración de los espacios, surgen las formas compositivas y estéticas. Presenta una renovación de las características, principios y propósitos de la arquitectura (la forma sigue la función), y conforma una transición para los arquitectos de la época que tratan de romper los esquemas del momento.
La arquitectura se vuelve humanista y pone al hombre en el centro de todo, como unidad de medida y justificación o razón de ser de los elementos o dimensiones de un edificio como el tamaño, la masa, la distribución del espacio y la funcionalidad.
Aparece una oposición hacia el formalismo planteado en la arquitectura dando paso al funcionalismo.
La forma sigue la función. Se plantean tres metas a seguir que van de la mano una de la otra: utilidad, belleza y solidez. Un objeto, en este caso, la arquitectura, logra su belleza natural en el momento en que logra satisfacer correctamente las necesidades demandadas por el usuario, que es el hombre.
Un edificio no puede resultar desagradable estéticamente mientras cumpla con la funcionalidad prevista para el mismo, porque en ese punto ya habrá alcanzado su belleza natural.
 Como seguimiento a este principio se pone en juicio el valor del ornamento y la capacidad de encontrar satisfacción  en ellos, al contrario, puede ser visto como un obstáculo en la búsqueda de la belleza resultante de la relación entre el edificio y su finalidad. Por lo que el ornamento se deja a un lado y es visto como un elemento inútil sin ningún fin funcional más que el de decorar. La estética es aportada por movimientos artísticos tales como neoclasicismo, impresionismo, realismo y simbolismo.
Se pretende dar pureza, sencillez y sobriedad a la composición y los detalles de cada elemento sin necesidad de utilizar elementos extra no merecedores de privilegio, que puedan disminuir el interés en el proyecto arquitectónico y desviar la admiración que pueda surgir por parte del usuario hacia elementos sin valor arquitectónico alguno.
El uso de los nuevos materiales (hormigón, vidrio plano y acero laminado) y sistemas constructivos  debían depender de la función que se pretendía con el edificio. Aparece el racionalismo en el uso de los materiales, ya que se utilizaban de acuerdo a la situación económica del sitio, y se buscaba la elegancia en el sistema constructivo empleado. Este aspecto se ve reflejado por las simples fachadas que aprovechaban la luz natural y que nos dicen que “menos es más”, es decir en lo más simple se encuentra la complejidad y la estética de un objeto.
Se da igualdad a todas las partes de una construcción, es no se hace énfasis en ninguna de ellas más que en otra, ya sea en una fachada o en un detalle. Las plantas y secciones son ortogonales y generalmente asimétricas. Diseños que armonizan con el entorno en que se ubiquen siempre buscando la mayor eficiencia posible y el aprovechamiento máximo de espacios.
Complementan sus diseños con contradicciones entre lo complejo y lo simple. Una construcción puede verse simple en sus fachadas pero su planta puede dar un giro hacia lo complejo, o puede ser un espacio grande en su totalidad pero conformado por espacios pequeños en su interior.
Las contradicciones implican una virtud en el diseño de las edificaciones ya que presentan innovación y rompen las reglas tradicionales e idealismos que tenían en la época moderna.
Podemos concluir que la modernidad como un hecho histórico significó la etapa que cambió el pensamiento en el mundo poniendo al hombre como principal y tomándolo en cuenta para influir en cualquier aspecto. Se entiende la razón como el fundamento de la vida y el universo, ya que es a través de ella que el hombre puede progresar, volverse más consciente de su capacidad, y explotarla para lograr un mayor desarrollo personal en todos los aspectos.
La modernidad es un momento de transición que se dio para los arquitectos de la época y los llevó a proponer esta arquitectura que rompe esquemas y no sigue las tradiciones, se basa en el futuro de la sociedad y no en el pasado.