viernes, 5 de agosto de 2011

Deconstructivismo

El pensamiento deconstructivista empieza como una escuela de arquitectura a finales de la década de 1980, específicamente en 1988 con la inauguración de la Exposición “Arquitectura Deconstructivista”  llevada a cabo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. El concepto es proveniente de la filosofía y es desarrollado en un principio por Jacques Derrida.
El Deconstructivismo recibe las influencias de Martin Heidegger quien emplea el término destruktion en su libro Ser y Tiempo, término que es traducido por Derrida como deconstrucción y no destrucción debido a que no significa la reducción a la nada, sino la desconformación de un algo, descomponer un objeto para obtener su esencia.
Esta corriente no quiso verse como estilo sino como ideología, un pensamiento que en la arquitectura al principio aparece como consecuencia del constructivismo ruso  el cual pretendía dar origen a formas no puras a partir de las formas puras, movimiento del cual retoma cierta inspiración formal.
Movimiento que nace como reacción y oposición hacia la racionalidad ordenada que existe en la arquitectura del modernismo y posmodernismo. Los deconstructivistas confrontaron la historia de la arquitectura mostrando un deseo de dislocar y desensamblar la arquitectura, al contrario de los posmodernistas que pretendían retomar  las referencias históricas que el modernismo rechazaba.
El deconstructivismo intenta sacar la arquitectura de las condiciones que proponía el modernismo tales como, “la forma sigue la función”, la pureza de las formas y materiales y la expresión de la estructura.
La principal característica del Deconstructivismo es la fragmentación del diseño, sin embargo, no se trata de una simple fragmentación que se entendería como decoración, se trata de una desviación y reorganización en la geometría de la arquitectura, logrando que la forma se produzca nuevamente, creando al mismo tiempo un nuevo orden, se podría decir un caos controlado. No solo se manifiesta en la estética exterior sino que altera al mismo tiempo la estructura interior.
La arquitectura deconstructivista abandona lo lineal en sus estructuras, propone el rompimiento, la dislocación y descomposición de la estructura hasta lograr un cierto caos. Utiliza la transformación o distorsión de la geometría pura para crear el surgimiento de nuevas geometrías no puras.
El deconstructivismo es una metáfora arquitectónica que define la construcción dislocada de estructuras y es capaz de concebir la idea de construcción.
Relacionando el deconstructivismo con sus bases en la deconstrucción, Jacques Derrida plantea que en un texto se pueden descubrir las significaciones que presenta al descomponer la estructura del lenguaje inscrita en el. Al igual que en la arquitectura se requiere de un nuevo orden u organización de las formas para el descubrimiento de algo más, de una nueva forma. La deconstrucción abandona la posibilidad de denotación, así como en los textos literarios se necesita de esta descomposición en la sintaxis para llegar a entender la idea oculta en el texto.
La deconstrucción se relaciona con la escritura debido a la idea de un camino a seguir para el entendimiento de un concepto expresado, senda que va inscribiendo sus rastros sin saber a donde llevara.
El método de la deconstrucción es criticado o juzgado debido a su estilo opaco que propone interpretar con una visión nueva, sin embargo no debe ser visto como una filosofía, sino, como una estrategia de lectura que requiere de un análisis no lineal para encontrar  la idea expresada, el concepto, la esencia.
Al igual que en la arquitectura en la que tal vez no se vea apreciada su belleza debido a la necesidad de analizarla de una manera más profunda para entenderla por completo, debemos romper los esquemas y estructuras y llevar a cabo un método de pensamiento mayor y más complejo, llegando así a la correcta interpretación de un elemento en este caso arquitectónico.
Bibliografía


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